
Con una inversión superior a los 220 millones de bolívares, el presidente Nicolás Maduro inauguró el 11 de febrero la fábrica de tubos de PCV Flor Amarillo, en el estado Carabobo. La actividad forma parte de la activación del motor productivo de economía comunal y, aunque la ministra de las Comunas y los Movimientos Sociales, Isis Ochoa, explicó durante el evento que la fábrica tiene capacidad de producir insumos que serán destinados para la construcción de 20.000 viviendas en un año, a dos meses de la puesta en marcha de esa industria no se conocen resultados concretos de materiales que hayan sido generados con la fábrica, que para la fecha de acuerdo con las estimaciones oficiales, debió haber generado materia prima para 3.300 viviendas.
Este motor no termina de arrancar en un país que tiene control cambiario, que ha reducido la exportación y, por otro lado, ha aumentado la importación de productos básicos. Con anaqueles vacíos de alimentos y medicinas, incluso para pacientes con enfermedades terminales.
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