
Este motor debe tener las bujías enchumbadas, a juzgar por la mermada velocidad de conexión a Internet, la cual ronda los 1,94Mbps. Las razones por las que Venezuela tiene la segunda conexión a Internet más lenta de la región son sencillas: obsolescencia de los equipos por falta de inversión, y las deudas millonarias que el Estado mantiene con proveedores internacionales.
Ante tal debacle, Conatel no tuvo más remedio que reconocer públicamente que: “Las dificultades derivadas de la situación económica del país (…) han generado restricción en el acceso a divisas para la cancelación de contratos de naturaleza internacional, forzando a algunos operadores a suspender temporal y parcialmente algunos servicios”. ¿Cuáles? Por ahora, se trata de las llamadas internacionales desde el celular y de la eliminación de algunos canales de suscripción por cable, pero no sorprendería que termine afectando el servicio de Internet y el de telefonía fija.
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