
No hay que ir muy lejos. Seguro ya ha visto el anuncio guindado en su panadería de confianza o en abasto de la esquina: “No se empaca en doble bolsa, ni se regalan bolsas plásticas”. La industria petroquímica está por el suelo, la materia prima de derivados del petróleo ha buscado sincerar sus costos con respecto al mercado global y: hay muy poco material siendo producido, mucha demanda y pocas divisas para la importación… El resultado es una tormenta perfecta en la que algunos de los ingredientes químicos han subido sus costos en más de 700%, otros llegan a subidas de 10000%.
Elevando los costos marginales a tasas impagables para pequeños y medianos productores. Los fertilizantes agropecuarios no quedan exentos de estas subidas y la luz de “falla mecánica” de este motor ya no puede obviarse hasta el próximo cambio de aceite, así pasa con Agro-isleña quien hasta el momento de su expropiación, hace ya seis años, era el principal proveedor de fertilizantes para la industria agro-alimentaria del país.
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