
Todos los motores dependen del de hidrocarburos. Nuestra mayor fuente de ingresos proviene del petróleo y esta otrora columna vertebral está en su peor momento. No solo se ve gravemente afectada por la caída vertiginosa del precio del crudo en los mercados internacionales, sino que a su vez no logra sincerar su precio en el mercado interno. La gasolina sigue subsidiada, a una tasa que no deja de colocarnos en el tope de los países con la gasolina más barata del mundo, lo que significa que el preciado líquido inflamable sigue estando subsidiado por el Estado, las reservas se están quemando a una velocidad menos acelerada que Pastor Maldonado en su mejor día.
A este motor el arranque se le fundió hace rato, en parte por la asignación de campos petroleros mixto, que hoy son cada día menos productivos para Venezuela, la regaladera de petróleo a países aliados al proceso Bolivariano como es el caso de Cuba con quien Nicolás volvió a firmar un convenio por 1.400 millones de dólares. No podemos olvidar que parte de nuestros resultados en explotación petrolífera están comprometidos al pago de la deuda con China, ni que PDVSA mantiene oculta su producción y registro de ventas.
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